La sorprendente razón por la que la nuez no es un fruto seco, según la botánica

Descubre por qué la botánica considera que la nuez no es un fruto seco, sino un fruto carnoso, y otras curiosidades sobre los frutos que comemos.

 

En nuestra vida cotidiana damos por ciertas algunas cosas casi por inercia. Por ejemplo, el tomate, el calabacín o la calabaza aparecen en la categoría ‘verdura’ en el supermercado, mientras que la granada o la fresa aparecen en la categoría ‘fruta’. Pero, ninguna de esas categorías es correcta, al menos en botánica. Desde este punto de vista, tomate, calabacín y calabaza son frutas —frutos carnosos comestibles—; la granada se reconoce como fruto seco de tipo balausta. Y aún más extraña es la fresa, que conforma una estructura botánica compleja denominada infrutescencia, compuesta por un tallo engrosado, llamado eterio —la parte roja y carnosa—, y un gran número de aquenios, que son los auténticos frutos, esas diminutas pepitas que recubren la superficie de la fresa y que, en realidad, son frutos secos.

No todo a lo que llaman “fruto seco” lo es

 

También encontramos rarezas entre los frutos secos. Es muy común incluir en esta categoría la avellana, la castaña, la nuez, la almendra o el cacahuete. ¡E incluso las pasas, a veces! Pero de nuevo, desde un punto de vista botánico, no todo es lo que parece. De esta lista, solo la avellana y la castaña son rigurosamente frutos secos; la pasa es una fruta carnosa deshidratada y el cacahuete es una legumbre. De la nuez y la almendra hablaremos más adelante.

¿Qué es un fruto seco según la botánica?

En botánica se denomina fruto seco a todo fruto cuyas capas constituyentes, endocarpo, mesocarpo y epicarpo, son duras, coriáceas o quebradizas y, en ningún caso, carnosas o suculentas. Estas tres capas de tejido recubren las semillas y son muy fáciles de identificar en algunos frutos.

La avellana es un fruto seco

Si tomamos el ejemplo de una avellana, alrededor de la semilla —la parte comestible— tiene una capa fina, de color marrón oscuro, en ocasiones muy adherida a ella; es el endocarpo (del griego ἐνδο, endo, ‘interno’, y καρπός, karpós, ‘fruto’), la capa más interna del fruto. En el exterior se encuentra la cáscara, con dos capas bien diferenciadas; una interior, más clara y de aspecto poroso, el mesocarpo (del griego μεσο, meso, ‘intermedio’), y otra exterior, mucho más dura y aislante, el epicarpo (del griego ἐπι, epi, ‘sobre’, ‘por encima’).

Si esas tres capas son duras o secas, como en la avellana, estamos, efectivamente, ante un fruto seco. Pero si alguna de las tres —normalmente el mesocarpo— es jugosa, entonces es un fruto carnoso, del que se suelen considerar dos tipos mayoritarios: drupas y bayas. La diferencia entre una y otra es que la drupa tiene una sola semilla recubierta por el endocarpo, que está endurecido, mientras que el endocarpo de la baya es un tejido fibroso que sujeta las semillas. Son buenos ejemplos de drupas el melocotón, la aceituna, la ciruela o el aguacate. Entre las bayas encontramos la uva, el tomate, el kiwi o el arándano.

Las nueces, aunque lo parezcan, no son frutos secos

La nuez es un fruto carnoso

Las nueces han sido clasificadas tradicionalmente como frutos secos. Al fin y al cabo, cuando las compramos enteras, sin pelar, encontramos una cáscara dura que alberga en su interior la semilla nutritiva que nos comemos. El error recae en pensar que esa cáscara dura y resistente es el fruto, como en una avellana, cuando en realidad solo es una parte de él.

El del nogal, como todo fruto, consta de esas tres capas, y la cáscara dura y resistente que recubre la semilla es solo la capa más interna, el endocarpo. Fuera de ella, crece una pulpa fibrosa, el mesocarpo, que aunque no muy gruesa, es suculenta —es decir, contiene agua en sus tejidos—, y ya en el exterior, una piel de color verde vivo. Por cierto, el fruto del almendro se encuentra en la misma situación.

Fruto del nogal abriéndose

Con esta descripción se deduce que los frutos del nogal y del almendro son carnosos. Por la organización de sus capas son drupas, del mismo tipo que el melocotón, la ciruela o la aceituna. Sin embargo, tienen un aspecto curioso que no tienen el resto de las drupas: cuando el fruto madura, su piel y su pulpa fibrosa se abren de forma natural, se ‘pelan’, exponiendo el hueso. Esta variante, en botánica, se denomina drupa involucrada o trima.

En botánica, una nuez, también llamada núcula, es un tipo concreto de fruto seco con características específicas: está endurecido en forma de cáscara; presenta una sola semilla; el ovario del que procede es ínfero, es decir, se sitúa por debajo de las piezas florales; y es indehiscente, esto es, no se abre de forma natural. Los frutos del nogal, en tanto frutos carnosos, dehiscentes y procedentes de ovario súpero —situado por encima de las piezas florales—, no pueden ser de esta categoría.

Sin embargo, otros frutos de consumo sí pertenecen a la categoría botánica de la núcula o nuez. Frutos secos, estos sí, con cáscara y una sola semilla en su interior: la avellana, la castaña o la bellota son nueces en el sentido botánico del término. También lo son el hayuco —fruto del haya—, la cola, o los frutos diminutos de las plantas aromáticas de la familia de las labiadas, como la menta, la lavanda o el romero.

Los frutos se pueden clasificar en dos grandes grupos: frutos carnosos y frutos secos. La distinción entre ellos radica en su contenido de agua. Permíteme explicarte las diferencias:

  1. Frutos Carnosos:
    • Estos frutos tienen una pulpa jugosa que rodea a las semillas.
    • Ejemplos de frutos carnosos son las bayas y las drupas.
    • Las bayas (como la uva, el tomate, el kiwi o el arándano) tienen una pulpa jugosa y un tejido fibroso que sujeta las semillas.
    • Las drupas (como el melocotón, la aceituna, la ciruela o el aguacate) tienen una sola semilla recubierta por una capa endurecida llamada endocarpo.
    • Estos frutos son importantes tanto en botánica como en gastronomía y agricultura1.
  2. Frutos Secos:

Referencias:

  • Bobrov, A. V. et al. 2019. Morphogenesis of fruits and types of fruit of angiosperms. Botany Letters, 166, 366-399. DOI: 10.1080/23818107.2019.1663448
  • Pérez Morales, C. 1999. Morfología de espermatófitos. Ed. Celarayn.
  • Solomon, E. P. et al. 2013. Biología (9a). Cengage Learning Editores.

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