El pasado verano, « MomoChallenge», el terrorífico reto que se difundía porWhatsApp, se hizo muy popular porque se viralizó entre adolescentes, a los que incitaba a realizar retos peligrosos, que incluso llegaron hasta la muerte, para no caer en una supuesta «maldición».

Esta macabra moda causó numerosos trastornos y lesiones en niños y adolescentes. Pero ahora, parece que regresa aunque de una manera muy diferente. Según la Policía de Irlanda del Nortelos ciberdelincuentes están utilizando el «MomoChallenge» para robar información, chantajear o insertar algún tipo de código malicioso en el «smartphone», tal y como aseguraron en su página de Facebook.

Según explican los expertos de Panda Security, empresa especializada en seguridad, en el momento en el que un niño entabla su primera conversación con Momo, sus datos personales, como su número de teléfono, foto de perfil y su nombre, ya quedarán almacenados en un archivo de los hackers. Y es que todo comienza de una manera muy simple: cuando un contacto te reenvía la imagen del «MomoChallenge» por WhatsApp, como cualquier otra estafa, y el usuario hace clic. Así es como el «hacker» entra en el móvil.

 

A partir de ese momento, los ciberdelincuentes «pueden obtener de las conversaciones mucha más información», alertan los expertos. Y es que si se adentran en el «smartphone» de un menor, el problema es mayor, ya que son capaces de hacerles creer mentiras, detectan su nivel de sumisión ante las amenazas o incluso si tienen algún problema de autoestima.

«Toda esa información queda almacenada para que, en un futuro, los ‘hackers’ puedan contactar con ellos por otra vía y por medio de algo totalmente ajeno a la moda viral del ‘MomoChallenge’. De este modo, sabrán con qué tipo de persona están hablando y a qué tipo de timo o chantaje online son más propensos a ser víctimas», explican desde Panda Security.

Estamos antes un tipo de ataques planificados en la que los «hackers» utilizan una estrategia de marketing denominada «lead nurturing»: se basa en ir obteniendo pinceladas de la personalidad de cada cliente con el fin de acompañarles mejor en los procesos de compra online. Sin embargo, los ciberdelincuentes «podrían estar tejiendo una red con la que saber cuáles son las personas más fáciles de ciberatacar y cuándo podría ser el momento óptimo para hacerlo».

«El móvil es una puerta instantánea a todos los rincones del mundo», recuerda Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security, quien insiste en la necesidad de proteger a los más pequeños, educándoles en el uso d elas nuevas tecnologías. «Al igual que no se debe aceptar un regalo de un desconocido, no se debe agregar a una persona que no conocemos, que además tiene aspecto terrorífico, a nuestra lista de contactos», indica. Los controles parentales, en estos casos, son de gran ayuda. «Toda precaución es poca cuando se habla de las conexiones a Internet de los más pequeños de la casa», recuerda el experto.

 

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