DE-CIX ha analizado las que serán las grandes consecuencias que tendrá el 5G en las infraestructuras, a consecuencia del covid-19 y de la necesidad de poseer estas infraestructuras de forma segura, fiable y robusta que garanticen una economía digital sin fisuras. 

El 5G, que precisamente está comenzando su despliegue en nuestro país, jugará un papel fundamental en ese proceso. Pues, erá el catalizador que permita el despegue de una serie de nuevos servicios en todos los sectores: construcción, medicina, automoción.

El 5G no solo cambiará nuestras vidas a nivel de usuario móvil, también abrirá las puertas a innovaciones en la red que, con otro tipo de conectividad, no se podrían implementar en un entorno real. Solo mediante la combinación exitosa de estas tecnologías y un amplio despliegue del 5G, el nuevo estándar móvil favorecerá la aparición de nuevos casos de uso y aportará un valor añadido a las empresas” afirma Dr. Christoph Dietzel, jefe de producto en DE-CIX.

Infraestructuras más cercanas y sostenibles

El procesamiento y almacenamiento de datos debe estar físicamente más cerca del usuario final, pues el 5G requerirá una latencia mucho más baja. A pesar de ello, en los dispositivos finales no hay suficientes recursos para procesar grandes cantidades de datos, como las que son recogidas por los sensores. 

La tecnología 5G tendrá que dar conectividad a una mayor variedad de dispositivos que las anteriores generaciones

Aquí es donde el Mobile Edge Cloud entra en juego, proporcionando altas capacidades de computación y almacenamiento en el Edge de la red. De esta forma las redes inteligentes o Smart Grids pueden almacenarse y suministrarse de manera flexible según sea necesario y los datos necesarios para ello se almacenarán en el Mobile Edge Cloud.

Según el último informe de Gartner sobre el mercado de infraestructuras de red, para finales de año, la inversión en infraestructuras de red 5G ascenderá a 4.200 millones. Esta tendencia se valdrá del Software Defined Networking o ‘softwarización’ de las redes. La cual puede gestionar toda una red de manera centralizada, a la vez que supervisa el tráfico para dar prioridad a unos paquetes de datos o bloquearlos momentáneamente para evitar saturaciones.

Virtualización del hardware y flexibilidad de servicios 

La virtualización combinado con la ‘softwarización’ de las redes hará que el 5G se adapte perfectamente a las variables demandas de los dispositivos finales. Además, el uso de hardware estándar también permitirá reducir los costes operativos. Y es que, esta tecnología se aplica en mayor medida en ámbitos de seguridad para garantizar la protección de la red.

La tecnología 5G tendrá que dar conectividad a una mayor variedad de dispositivos que las anteriores generaciones, como los sensores asociados al IoT, que abarca desde la agricultura e industria 4.0, el coche conectado o los hogares domotizados. Cada una de estas aplicaciones tiene unos requisitos específicos de velocidad, latencia o procesamiento de datos. 

En este punto es donde se desarrolla la tecnología conocida como ‘network slicing’, un nuevo sistema de arquitectura de red, que permite dividir una red en múltiples redes independientes donde cada una puede ofrecer unos parámetros determinados, como la latencia, para asignarla a cada dispositivo. 

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