En la mayoría de casos coincide que en los servicios donde más han sido agredidos son aquellos en donde más en contacto con el público suelen estar, y además en donde éste se encuentra en un ambiente más festivo-lúdico como suelen ser partidos de fútbol, festivales o en los medios de transporte en horarios en donde el personal regresa de fiesta, pero también en otros lugares donde no es precisamente el ambiente festivo la nota predominante, sino todo lo contrario, como son los centros hospitalarios y centros de salud.

Y como comentaba más arriba, en la madrugada de un domingo, justo a la hora de vuelta de los jóvenes que vienen de toda una noche de fiesta y cuyo estado psicofísico suele ser de embriaguez más el producido por el consumo de sustancias.

 

 

 

 

 

 

El metro y los trenes de cercanías están siendo lugares habituales de agresiones al personal de seguridad registrándose un porcentaje demasiado alto cuando precisamente la presencia de seguridad privada tiene como fin evitar este tipo de incidentes.

La razón de las agresiones al personal de seguridad privada

Haciendo un análisis más amplio, no solo el personal de seguridad privada está siendo víctima de agresiones, las fuerzas y cuerpos de seguridad de cualquiera de las administraciones públicas están igualmente sufriendo agresiones, si estos que tienen la condición de agentes de la autoridad, no son respetados, el personal de seguridad privada que no goza de esta condición, salvo excepciones, todavía más son centro y víctimas de una cada vez más acuciante falta de respeto.

A esto debemos sumar la total falta de medios con los que se dota al personal de seguridad, mientras las fuerzas y cuerpos de seguridad cuentan con guantes anticorte, chalecos antibalas o anti-punzón, defensas extensibles, etc., al vigilante de seguridad se le siguen dotando con una defensa de goma y unos grilletes, siendo en muchas ocasiones ellos mismos los que por su propia seguridad invierten su dinero en medios de defensa y protección.

Tampoco la uniformidad en muchas ocasiones es la más adecuada para este tipo de servicios, asi camisas y pantalones rectos siguen siendo utilizados por empresas de seguridad.

Cómo se puede pretender dar seguridad al ciudadano sin los encargados de la protección no están protegidos.

En España, el político de turno sigue teniendo la visión de que un policía o un vigilante de seguridad solo y únicamente con su presencia es suficiente para ser respetado y dar seguridad, pero esto hoy día solo es una idea desfasada de alguien que no conoce la realidad.

Para dar seguridad lo primero que se debe de hacer es dar una protección jurídica a quien deba ejercer ese papel, ya sea perteneciente al ámbito publico como el privado, segundo establecer un plan de seguridad y actuación de los lugares a proteger, no solo se puede tratar de presencia sin más, si bien es cierto que también tiene su eficacia no puede ser el único fin.

Tercero formar al personal que debe prestar servicio en un lugar determinado, sobre todo en donde hay un contacto con el publico muy estrecho, como los medios de transporte.

Por último, dotar al personal de los medios materiales adecuados para prestar el servicio con eficacia, y no solo dando un uniforme de “bonito” pero que para nada resulta operativo, algo que las fuerzas y cuerpos de seguridad hace ya tiempo que dejaron de utilizar para el servicio en la calle.

A partir de ahí podemos comenzar a prestar un servicio de seguridad en óptimas condiciones , pero si seguimos desprotegiendo al personal de seguridad , al que se dan agresiones al personal de seguridad privada, no disponemos de un plan operativo adaptado a las necesidades reales del servicio y por ultimo no dotamos de recursos y medios de protección a estos, no podemos esperar grandes milagros ante situaciones como las descritas en las primeras líneas y que por desgracia están siendo cada vez mas habituales ante unas generaciones con una total falta de respeto a todo aquello que representa la autoridad y el orden.

La principal función de la seguridad es la prevención, y para que surta efecto se debe reaccionar con antelación suficiente y no esperar a que sucedan hechos que lamentar para adoptar las medidas necesarias.

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